Buenos Aires, 05 de septiembre de 2020

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"Nasha Natasha"

 

 

Título: “Nasha  Natasha”. Titulo original: Idem Uruguay, Argentina 2020, hablada en español, ruso, con  subtítulos en español. Guión y realización: Martín Sastre. Producción: Axel Kuschevatzky, Natalia Oreiro, Martín Sastre  Fotografía: Mariano De Luca, Fermin Torres. Música: Ricardp Mollo. Sonido: Pablo de Vargas, Gabriel Guerrero, Adriano Mantova. Compaginación: Sin información. Intérpretes; Natalia Oreiro.  Estreno en la Argentina: 06 de agosto de 2020. Presentado por Netflix. Género: Documental. Duración: 72 minutos, ATP.  Disponible en plataforma Netflix.

 

 

 

En la Unión Soviética del ‘84 la estrella indiscutible de ese universo dictatorial y paranoico, olvidado por los argentinos que habíamos dejado atrás la dictadura, la que conmovía  y rompía todos los records de audiencia, además de ser amada y admirada, era Lolita Torres. Quien, como yo, tuvo la oportunidad de verla en el  gran Auditorio del Hotel “Rossia”, pudo comprobar que el fanatismo de los rusos le cubrían todo el escenario de flores, arrojadas desde la platea durante el show, además de darle regalos: pequeños y grandes objetos de recuerdo, puede entender el fenómeno Natalia Oreiro actual.

Natalia Oreiro es el fiel reflejo de aquella gloriosa gesta  que inició Lolita Torres, pero en grado superlativo.

Martín Sastre inteligentemente  con una poética y magia especial siguió durante años el recorrido de la actriz convertida en la súper star de los helados inviernos rusos y de los cálidos climas de Polonia, Rumania, Ucrania, Bielorrusia, y la república Checa, entre otros.

Cuál es ese  toque extraordinario que le permitió  a Natalia,  Natasha en ruso, acceder al éxito en esos países tan alejados de la cultura y el modo de ser rioplatense: ¿su sencillez, humildad? o el modo de acercarse a ellos, sin soberbia, sin decir aquí estoy yo, sino soy una más de la familia.

Por eso en ese título del documental “Nasha Natasha”  (Nuestra) tiene otro significado en Rusia, tiene que ver más con lo psicológico que con la pertenencia. Ese Nasha es como si fuera un tesoro oculto que cada uno posee en su corazón, y eso se lo demuestra el fanatismo con que es recibida y el afecto que poseen por ella.

Martín Sastre logró en su documental transmitir esa calidez, admiración  y apasionamiento de una multitud de jóvenes, de hombres y mujeres de diferentes edades que  la siguen donde vaya.

 Con un guion muy bien estructurado, con un ritmo perfecto,  donde los tiempos están perfectamente milimetrados como una partitura musical, ordenó el caos que significa filmar entre bastidores y escenario, lo íntimo y lo público, los amigos y los fans.   

Por eso el documental no aburre ni cansa, sino que crea expectativas  y divierte como el traslado del enorme oso, uno de los símbolos de Rusia, tomado de una oreja o una pata. Y crea emoción con el pequeño Atahualpa, hijo de la actriz, y los relatos de Ricardo Mollo, su esposo, de su padre, su madre, los amigos de infancia en Uruguay, los de su llegada a Buenos Aires como Facundo Arana y Valeria Lorca.

En éste documental (un tanto curioso, porque no sigue las reglas de los preceptos clásicos para este tipo de film, ni los robóticos movimientos  de un video clip) Sastre intercala textos de Galeano: Tiempo que dice, El mundo, Contradicción de las contradicciones 2), dichos en ruso por una voz en off,  como un compendio de la naturaleza  y universo de Natalia o transformación, fenómeno, sueño lucido. Al que le agrega escenas de una poética y solitaria intimidad en distintas situaciones tanto en Rusia como en América.

Emigrada del “Cerro”, barrio fantasma desde 1973 al ‘86, porque todos los habitantes se habían exiliado, debido a la férrea dictadura militar, hasta llegar a Buenos Aires, comenzar a crecer y alcanzar el nivel actual. Fue un duro trayecto de aprendizaje y dedicación, con un objetivo claro: conquistar la fama. Y lo logró. Su sueño lúcido se hizo realidad.

Triunfar en el país de Chejov, Puskin, Tarkovski, no es fácil. Pero su arraigo en él comenzó con el éxito de sus filmes: “Muñeca brava” y “Tu veneno”, pero "No me arrepiento de ese amor" (la canción de Gilda) es la que la llevó a ser una celebridad total.

Conmueve ver el amor de un pueblo que agradece con ínfimos detalles la presencia de Natasha: como el de la señora que le besa las manos y hasta quería besarle los pies, con un álbum que había fabricado con fotos  de todos los tamaños rescatadas de revistas y periódicos.

Este documental que llevó varios años terminar, y tuvo una versión distinta exhibida en Moscú en 2016, pero que nunca fue estrenado en la pantalla grande, está centrado en una gira de 2014 de Oreiro y su troupe por dieciséis ciudades rusas, a través de la nieve y el  frío, con trampas de un productor que no pagó a nadie,  y con un viaje en el tren transiberiano, donde desde la ventana de su camarote se puede ver esa extensa estepa como una inmensidad  que  se pierde en el horizonte de su mirada.

Aleatoriamente agregó otras giras por países pertenecientes a la ex Unión Soviética, con escenas de su casamiento en un barco en Brasil y una vuelta a la casa de sus abuelos en el Cerro, en donde la cámara de Sastre pudo captar la tristeza  en los  ojos  de la actriz  sobre el recuerdo de un pasado cuya infancia lo agigantó y el ahora lo esfumó.

El documental de Martín Sastre “Miss Tacuarembó”, también con Oreiro, ya anticipaba esa proyección y su carisma, ella como el rey Midas hace oro todo lo que toca. Su modo de ser la ayudó a crear esa conexión invisible con un público tan dispar, con familiares y amigos.

Para hacer este documental Sastre se centra en la figura de Natasha que brilla desde el principio, sin caer en empalagamientos, y la muestra en el bastidor de sus presentaciones, organizando, cosiendo su  ropa, dando directivas, ensayando. Una mirada límpida, ajena a todo prejuicio, es la que  transmite el realizador al público con su cámara, es inocente y juguetona, y lo que le permite dar al film un ritmo de juego de cartas, donde cada figura tiene un valor y un peso determinado. 

Martin Sastre consigue en “Nasha Natasha” lo que Baudelaire escribe en  “Diarios íntimos”: “En ciertos estados de alma casi sobrenatural, la profundidad de la vida se revela por entero en el espectáculo, por corriente que sea, que uno tiene bajo los ojos. Se convierte en su símbolo.” Es decir el espectáculo exterior de Natalia Oreiro ayuda a desplegar su grandeza íntima, plagada de claridades nuevas para el espectador que la ama. 

 

 

Calificación: Muy buena (Beatriz Iacoviello)

 

 

STAFF

Director: Andrés B. Pohrebny – Secretario de redacción: Andrés N. Martín

Redactores: Elena Castelli, Romina Gretter, Jorge Grez L., Carlos Herrera, Lic Héctor Hochman, Beatriz Iacoviello, Ricardo Silva. Asesor Legal: Luis Kramer.

 

"El rincón del cinéfilo", fundado el 2 de junio de 2007 por Leonardo Colaneri, Jorge Grez L., Andrés N. Martín y Andrés B. Pohrebny, es una producción del Primer taller para el espectador cinematográfico (I.G. No 000617).

 

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